Testimonios
Estas son algunas de las experiencias que compartieron con nosotros las personas que hicieron terapia en Psicotemas.
Desde el primer día me sentí muy cómoda con mi psicóloga y en el poco tiempo que llevamos siento que abrí los ojos. Aprendí a llamar las cosas por su nombre, queda camino aún pero vamos de diez.
”Consulte por problemas para poner límites y mal manejo de la comunicación. Hace tres meses empecé terapia y no solo mejore muchísimo la manera de comunicarme sino también mi manera de autopercibirme
”A los 50 años, animarme a hacer terapia fue un desafío. Sin embargo, encontré un espacio cómodo y seguro que me permitió empezar de cero. Hoy veo las cosas de otra manera y siento que tengo otra actitud frente a las situaciones de la vida. Siempre fui bastante escéptico con la terapia, por eso hoy puedo decir que animarme a intentarlo fue una muy buena decisión.
”Empecé terapia por la inseguridad y ansiedad que sentía que no podía controlar en distintas áreas de mi vida. Durante el tratamiento estoy aprendiendo mucho sobre lo que me pasa y también incorporando herramientas para afrontarlo. Si bien siento que todavía me falta mejorar, estoy muy satisfecha con el proceso.
”Inicié terapia por ansiedad social. Llevo poco más de seis meses y cada vez voy sintiendo más seguridad para salir y socializar. El acompañamiento ha sido muy profesional y paciente, y me transmite mucha confianza.
”Comencé terapia por un problema de ansiedad que se manifestaba, entre otras cosas, en que no podía manejar. Me sentía muy mal físicamente y tenía síntomas de ataque de pánico. Con la terapia fui descubriendo toda la carga que había puesto sobre esa situación y pude analizarla desde otro enfoque. A través del proceso fui encontrando nuevas herramientas para afrontarla
”Consulté por problemas para poner límites y dificultades en la comunicación con otras personas. Después de algunos meses de terapia, no solo mejoró muchísimo mi manera de comunicarme, sino que también cambió mi forma de autopercibirme. Las tareas específicas que fui incorporando me permitieron notar los cambios en mi día a día.
”Inicié terapia por dificultades relacionadas con la alimentación y, a lo largo del proceso, pude trabajar también distintos aspectos de mi vida y mis vínculos. Noté muchos avances: mejoré mi relación con la comida, volví a socializar, fortalecí mis vínculos y pude modificar aspectos de mí que me hacían sentir mal. Agradezco especialmente haber encontrado un espacio donde pude sentirme acompañada, comprendida y aprender a mirar las cosas desde otra perspectiva.
”Inicié terapia con varios objetivos y poco entusiasmo, después de haber pasado por varios procesos terapéuticos. Durante el tratamiento pude cumplir esos objetivos y me sentí contenida y acompañada, incluso en los momentos más difíciles. Aprendí muchas herramientas que todavía hoy me ayudan a afrontar la ansiedad. Al final, descubrí que sí es posible encontrar un proceso terapéutico que funcione para uno.
”Inicié terapia por desarrollo personal y ansiedad. A lo largo del proceso tuve grandes avances, incorporé herramientas y aprendí nuevas formas de mirar las distintas situaciones que atravesaba. También pude abordar temas que al principio no estaba segura de poder trabajar. La calidez y la confianza que encontré en el espacio fueron fundamentales para mí.
”Inicié terapia por estrés y ansiedad, además de algunas dificultades en mis vínculos. Noté cambios desde las primeras semanas: sentía que tenía la cabeza más organizada y que podía manejar mejor mi día a día. Las herramientas que incorporé me ayudaron a disminuir la ansiedad y el estrés y a llevar una vida más tranquila. Continúo con el proceso porque también me está ayudando a trabajar otros aspectos.
”Me sentía ansiosa y con mucho vacío, había dejado de disfrutar de muchas cosas, me aislaba y sentía que no avanzaba en mis proyectos. Durante el proceso aprendí herramientas para aceptar mis emociones y pensamientos sin dejar que me frenaran. Gracias a eso avancé laboralmente, descubrí actividades que me gustan, volví a disfrutar de las salidas y recuperé espacios de mi vida que había dejado de lado. También aprendí que no se trata de dejar de sentir ansiedad, sino de poder seguir eligiendo cómo quiero vivir.
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